Si caminas directo hacia un pájaro mirándolo fijamente, tarde o temprano se irá. Los biólogos miden ese momento, la llamada distancia de inicio de huida, y la usan como una medida aproximada del miedo. Un equipo dirigido por Federico Morelli quiso saber si importa quién camina.
Importa. Como dijo Morelli: «Hemos identificado un fenómeno, pero de verdad no sabemos por qué».
El experimento
En el estudio, publicado en People and Nature, parejas de investigadores formadas por una mujer y un hombre de altura parecida se acercaron a pájaros en siete ciudades de la República Checa, Francia, Alemania, Polonia y España. Llevaban ropa de colores parecidos, blanca, gris o negra, caminaban en línea recta a velocidad normal y mantenían la cabeza y los ojos clavados en el pájaro. Quien tenía el pelo más largo que su pareja lo escondía.
Reunieron 2.701 observaciones de 77 especies y analizaron las 2.581 de las 37 especies con al menos diez registros: mirlos, palomas torcaces, urracas, carboneros, gorriones y palomas bravías, entre otras.
De media, los pájaros dejaban que los hombres llegaran a unos 7,5 metros y las mujeres a unos 8,5. Es una diferencia de alrededor de un metro, un 11 % de la distancia media, y apareció en los cinco países.
Lo que se ha descartado y lo que no
Las explicaciones tentadoras son la altura, la ropa y el pelo. El diseño las controló a grandes rasgos, pero quedan posibles diferencias más sutiles. Los autores mencionan detalles del pelo, la forma del cuerpo, cómo anda la gente y cómo huele, aunque el olor les parece menos probable. Nada de eso se ha probado, y el artículo deja claro que la causa se desconoce.
Cuánto peso darle
Es un buen estudio con algunos límites reales, y conviene decirlos:
- Eran pocos observadores. Cuatro mujeres y cuatro hombres, todos ornitólogos expertos. Un grupo pequeño puede compartir alguna rareza que no tenga nada que ver con el sexo, y por eso, en parte, los autores piden repetirlo en otros sitios.
- Las cifras son medias de varias especies. Las palomas bravías aguantan mucho más, unos 3,5 metros, así que lo que veas en el banco del parque puede ser distinto.
- «La misma altura» quiere decir parecida. Las parejas se diferenciaban de media en 5,5 centímetros, sin significación. Decir que tenían la misma altura sería algo más fuerte que lo que dice el artículo.
- «Miedo» es una forma de hablar. Los autores llaman a esta distancia una medida del temor. Es una lectura razonable, pero lo que se mide es cuándo se van, y al pájaro no se le puede preguntar.
- No es nuevo. El artículo salió en línea en diciembre de 2025. ScienceDaily publicó la noticia en octubre de 2026, y fue entonces cuando mucha gente lo vio por primera vez.
Los otros resultados
Dos hallazgos llamaron menos la atención. Los pájaros macho dejaban acercarse más a la gente que las hembras, así que el atrevimiento parece variar en los dos lados del encuentro. Y el entorno influía: con más árboles huían antes, y con más arbustos, más tarde.
Lo que nos saltamos
La discusión del artículo también pasa por la proporción de cintura y cadera y por especulaciones sobre el papel de las mujeres en la caza. No entramos en ello porque es especulativo. Si quieres valorarlo por tu cuenta, el enlace al artículo está abajo.



